DE LEYES ISLÁMICAS

Leo, con estupor, que la policía catalana, mis queridos Mossos, cuyo prestigio ha tirado por los suelos la ineptitud sin parangón de un proto-comunistoide, pseudo-ecologista del tres al cuarto, de nombre Joan, y apellido Saura, han detenido hace pocos días a unos cuantos musulmanes, allá por las tierras de mi abuela, el Baix Camp.

¿Motivo? ¿Ha de haber motivo para detener musulmanes? Hombre, en un estado de ‘derecho’ como el nuestro, pues sí. Vaya. Y lo hay: habían aplicado la ley islámica, y por tanto condenado a muerte por lapidación –o algo peor-, a una chica, que presuntamente había sido infiel, no al Islam, sino a su marido. Hay que jod… Y en Morolandia eso es un pecado descomunal, casi tanto como ciscarse en Allah.

La Sharia. La ley islámica, ya corre por mi Catalunya. Gran desconcierto en la tierra del ‘seny’ y el buen hacer. Y salió un ‘ulema’ o jefecillo musulmán ‘moderado’, de los que han aprendido cuatro palabras en catalán, y pretende que le crean cuando brama que se ha integrado, alardeando de que ellos ya habían avisado a las autoridades catalanas –o sea, entiendo que al proto-comunista inepto-, que se estaba extendiendo el radicalismo islámico por aquí, y que cuidadín que son más brutos que un arado. Como si un ulema, por definición, no lo fuera.

¿Y qué había hecho hasta ahora el inepto?. Poner radares en las rondas, para recaudar, y buen rollito con los ‘hermanos’. Y los Mossos, atados de pies y manos. Pero claro, la chica pudo huir –los salvajes debían ser tan torpes e ineptos como Saura-, y lo denunció. Y ya la tenemos liada. Y nos salen los de siempre escandalizándose. La buena de Pilar Rahola ya está repartiendo guantazos a ‘tort i a dret’ a los árabes, y aprovechará para parir un artículo defendiendo a capa y espada a los judíos y la kippah. Ella es así, me encanta.

¿Nadie quiere darse cuenta de que nos están invadiendo, sin respetar ni un ápice nuestra cultura, nuestra civilización?. ¿Quién quiere un tribunal islámico al lado de su casa?. ¿En Europa? ¿En Barcelona? Pero ¿dónde vamos a parar?. Estos quieren reconquistar Al-Andalus (hablaremos de ello), y a fe que lo están intentando. Ni cárcel ni tonterías: expulsión inmediata. Y punto. Pero mientras el oasis catalán siga en manos de estos incompetentes, les queda menos de un año, poco se va a poder hacer. La mano dura, como digo, solo para los que excedemos los 80 km/hora, en autopista de 4 carriles, a las 11.00 de la noche y sin tráfico. Ah!, no, calla, que es por aquello de la contaminación.

Hablando de esto, un amigo me dijo hace un par de días: “Los árabes son todos como los perros. Hay perros que ensucian más y otros menos; pero todos ensucian y molestan”. Duro, pero debo darle la razón. Fichó hace poco por Plataforma per Catalunya, el nene.

Mientras no les paremos los pies, seguirán inundando nuestro país de su mierda religiosa. Y ojo al parche, que en poco tiempo tenemos por aquí un ejército salafista repartiendo ‘moral islámica’ a golpe de alfanje. Y harán más daño que el 11-M, y no es demagogia, matar a 200 puede ser menos dañino que otras cosas menos sangrientas.

Otra amiga –con la que tengo derecho a roce-, me espetó: “Prefiero a los chinos, esos solo abren tiendas”. Cuando acabé de reír, también le di la razón. Palpo continuamente en el ambiente un creciente rechazo a todo lo que suene a árabe, musulmán. ¿Y quién tiene la responsabilidad de ello?. Los de siempre dirán que somos un país de reaccionarios, que somos racistas, que tal y cual. Los de siempre ignoran en su gran estupidez que son ellos los responsables, porque hay algo que jamás aprendieron en los colegios de pago a los que acudieron: disciplina, respeto. Y esa falta de disciplina y respeto por los demás, han hecho que aquí, en Catalunya, en España, cualquier descerebrado –como me gusta esa palabra- que llegue, se cree con derecho a hacer lo que venga en gana, pisoteando todo a su paso, y encima exigiendo que los españoles les paguemos la seguridad social, que en su país ni saben lo que es.

Los de siempre también se han escandalizado del referéndum en Suiza, donde el pueblo dijo claramente NO a los minaretes. Miren, el día que en Riyadh autoricen a levantar una catedral cristiana, ese día me pensaré si acepto un minarete en pleno centro de Barcelona. Y conste que el mismo miedo me da una iglesia cristiana, que un minarete o una sinagoga. Para mí, no son más que lugares tétricos, donde la razón se diluye en locuras epilépticas, propias de Saulo, antes de reconvertirse en Pablo, y donde la voluntad del Hombre queda anulada por la demoníaca religión, que considero, junto a los Morancos, uno de los peores inventos del ser humano.

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