INMIGRANTES Y VERGÜENZA

Este escrito lo he enviado al mail del Partit dels Socialistes de Catalunya, a La Vanguardia, El Periódico, La Razón. Y lo comparto con mis contactos-amigos en Facebook con esta fecha

¿Sabe Usted Sr. Montilla lo que es un sinvergüenza? Ni más ni menos que alguien no tiene o ha perdido la vergüenza. Sencillo, incluso para Usted.

Usted demostró tener muy poca, ayer, en el día de Andalucía, cuando haciendo un enorme acopio de demagogia barata, falsa y tendenciosa, como nos tiene acostumbrados su partido, y muy especialmente Usted, se dirigió a su auditorio reclamando los mismos derechos para los inmigrantes de hoy, que los que tuvieron los andaluces y otros que acabaron en nuestra tierra.

Usted Sr. Montilla tuvo ayer la desfachatez de comparar a los inmigrantes andaluces en Catalunya, con la salvaje invasión de ilegales. Todo, claro, a raíz de acontecimientos poco apropiados a sus intereses que han ido saliendo a la luz en las últimas semanas. El Vendrell, Cunit, Vic, y ahora Salt. Y le advierto: es solo el principio de algo terrible que Ustedes han provocado.

¿Cómo se atreve Usted, andaluz de nacimiento a estafar de esa manera quien le quiere oír?. No insulte a la –poca- inteligencia de sus incondicionales; no falte al respeto a nuestros mayores.

Cuando a primeros del siglo XX, una España desestructurada, asolada por decenios de gobiernos ineptos, la pobreza, la miseria, campaban a sus anchas, miles de ESPAÑOLES, tuvieron que tomar la dolorosa decisión de dejar sus hogares y buscar un futuro mejor para ellos y sus hijos, en ESPAÑA, en las regiones que eran más favorecidas. Así, Usted lo debe saber, o debería, Catalunya, Madrid, Valencia, vieron aquellos trenes infectos llegar a sus estaciones, desembarcando ESPAÑOLES desencantados, hambrientos, pero ilusionados con una vida mejor EN SU PROPIO PAIS.

La seguridad social era una entelequia; había la beneficencia, las hermanitas de la caridad. Miles de españoles se dejaron la vida, la salud, trabajando como bestias, lejos de su hogar, levantando un país que les daba la espalda. Y a fe que muchos lo consiguieron. En igualdad de condiciones, no siempre, que los “locales” de las regiones que les acogieron. Eran sus compatriotas. Se dejaron, insisto, la vida en hacer más ricas y más prósperas, aquellas regiones que sí podían acogerlos. Y muchos hallaron su verdadero hogar, aún lejos de su cuna. Y dieron apellidos, por ejemplo, a catalanes que como yo, hoy les respetan por encima de ideologías y creencias. Por vergüenza, aunque solo sea por eso.

Si se molesta usted en ver mi nombre, se dará cuenta, en su sagacidad, que mis apellidos nada tienen de catalanes, siendo catalán de segunda generación. Sé pues, de lo que le hablo, acaso Usted no Sr. Montilla.

¿Cómo tiene la desfachatez de reclamar derechos para hordas de gente apátrida que han tomado España por su burdel particular, amparados por un gobierno de incompetentes buenistas? –bonita palabra, pero me da náuseas-

¿Quién se ha creído usted que es para hablar de mis abuelos, cuyo respeto por Catalunya fue extraordinario, el mismo que yo tengo por sus tierras de origen? ¿Por qué toma por tan analfabeta a la gente?. ¿Qué quiere vendernos? ¿Qué esta invasión es comparable a las migraciones que necesariamente hubo en una España rota a principios del siglo XX, y en los años de la pre-bonanza tardofranquista?.

Jamás, jamás un musulmán integrista que me impone su doctrina EN MI CASA, se podrá comparar con el esfuerzo ingente que hicieron muchos de nuestros abuelos, en pro de un país que Ustedes, el peor regimiento de progres de salón, con hijos en colegios elitistas, están enterrando. Ni musulmán, ni centroeuropeo delincuente, ni sudamericano vividor, ni miembro de ninguna mara centroamericana, ni pakistaní talibán, ni ninguna de esas especies humanas (?) que, gracias a Ustedes, están llevando mi país, y mi tierra, a niveles de desintegración que jamás habría imaginado.

Sé perfectamente donde va a acabar este escrito, y que a buen seguro ni llegue Usted a leerlo. Pero no será usted el único en recibirlo. Porque yo, y muchísimos más, a diferencia de Usted Sr. Montilla, sí tenemos vergüenza.

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2 respuestas a INMIGRANTES Y VERGÜENZA

  1. Anonymous dijo:

    Excelente!! Estoy contigo en todo.

  2. Anonymous dijo:

    Hola Jordi, muy buena "carta", te felicito, soy Miguel Ángel Gijón Herrera, creo que me conoces porque estamos en el mismo grupo de facebook. Saludos.

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