BIG BROTHER

Visionario o aprendiz de Nostradamus. Orwell hizo una crítica furibunda pero simpática en The Animal Farm. Solo torcí el gesto al leer la lapidaria frase: Todos los animales son iguales, pero algunos más iguales que otros. El comunismo fue una ¿ideología? ¿revolución social?. Lo dejo para intelectuales, leídos y bregados en sesudas disquisiciones. A mi me interesa, o entiendo más, del dia a dia de una sociedad de consumo, globalizada -bella parola-, histérica, pasada de vueltas, donde la gestión de la macro economía mundial tiene mucho más peso en nuestro devenir diario de lo que querríamos.

Para mi desgracia, mi trayectoria profesional se encaminó por esos tortuosos pasadizos del comercio internacional, máximo exponente de la que hemos llamado globalización, en su aspecto más desagradecido: el transporte internacional. Bien, una profesión como otra. Podría haber sido futbolista, valía para ello. O periodista, mi vocación frustrada. O cualquier otra cosa. Se que lo seas, pero se algo, decía mi provecto padre. ¿Soy algo? Buena pregunta. Sería más fácil responder a lo que no soy.

La web 2.0 ha sido un perverso invento, hijo de alguna mente retorcida que, imitando la calenturienta mente de Orwell, y habiendo leído mil veces 1984, parió este gran hermano. Recuerdo que hace (¿un cuarto de hora?) pocos años, en España se le denominaba rimbombantemente Las Autopistas de la Información. Guau! Ordenadores interconectados. Podemos enviar mensajes que casi instantáneamente llegan a la pantalla de tu interlocutor. El teléfono, el fax, el telex (!!) se convertirían casi en piezas de museo, como aquellas Ossa y Montesa, que hay en Bassella.

¿Qué a que viene esto?. Alguien, con buena fe, un día te presenta su nuevo juguetito. Facebook le llaman. Te lo miras, es curioso. Parede divertido. Abres una cuenta. Das de alta a tu mujer, ese amigo bien intencionado, y vas preguntando a la gente que conoces. La mayoría ignoran de qué hablas. Facebook aún no tiene arraigo en España. Pongamos que es 2008, en pleno desarrollo de la no-crisis, y preámbulo a un 2009 dantesco que casi acaba con nosotros. Poco a poco vas adentrándote en el invento. El Libro de las Caras. En castellano suena feo, en catalán más. En inglés suena cool… son así los anglos.

Apenas dos años más tarde, te has metido en berenjenales, has aceptado y buscado amigos. Has ‘desconectado’ a otros. No valía la pena, te dices. Ves a gente que tiene más de dos mil amigos. En alguna crítica a la web 2.0 y las redes sociales alguien (sociólogo, supongo), afirmaba que es imposible que una persona normal tenga más de 100 amigos de verdad. Su mente no daría para más. Amigo, en el sentido estricto de la palabra. Le doy la razón. Si a toda la gente que conozco en mi ámbito profesional, les llamara amigos, parecería Roberto Carlos.

Y un mal día descubres que tu libertad es hoy un poco más débil. Te vigilan. Te has metido de lleno en la trama de 1984. Un Gran Hermano te vigila, te censura, te coarta. No tienes libertad para expresar con sinceridad tu opinión, porque puedes ‘ofender’ a uno, uno!, de los amigos que has aceptado/pedido. No puedes hablar con una mujer, porque la tuya, que lógicamente te tiene de amigo, se rebota. No puedes opinar de algo con palabras, sino gruesas, sí campechanas y distentidas. Tratas de explicar que tú no eres de letras, aunque te gustaría. Que llamar ‘capullo’ a alguien de la cima de deporte no es ofensivo. Que hacer una broma agradable con alguien a quien has aceptado/pedido no es tontear con alguien del sexo contrario. Que tú no estás por la labor, que no crees en las llamadas ciber-relaciones. Que… qué más da. De repente, te ves impedido en expresarte, so pena de ser censurado, abroncado, mal interpretado, ninguneado, menospreciado. ¿Me dejo algún ‘ado’?.

Te sientes vigilado, coartado. No hables, no pienses, no digas, no supongas, no te muevas, no reflexiones. Comparte. Lo tuyo es mío y lo mío también. Yo te controlo, te fiscalizo, te monitorizo. Yo soy tu Big Brother, bastardo. No pienses, Himmler es mi norte, Goebbels mi redactor. Sobre todo, no des ni un paso, ni adelante ni atrás, yo lo sabré. Y si te escabulles, te encontraré. Tus amigos de la web serán mis aliados. A través suyo sabré cuando respiras, y peor: sabré qué piensas y cuando piensas. Y eso, hijo bastardo de Cronos, lo controlo Yo. Yo soy el Ojo en el Cielo, ya te lo cantó tu admirado Parsons. Otro iluminado que supo la verdad. Yo soy Cronos, tu Gran Hermano. Para siempre, tu tiempo es mío. No serás más tú. Serás quien yo quiera que seas. Tu padre erró, no eres algo, no eres nada. Serás mientras yo sea, o no serás.

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