Más Histerias

Más histerias. Las locas histéricas sindicalistas, chillan como posesas, haciéndonos creer que defienden a los trabajadores, cuando lo único que demuestran defender son sus privilegios, sus liberados, sus millonarias subvenciones. Como están histéricas, se olvidan de defender al parado, y se parapetan para proteger a sus afiliados de la administración. Irresponsables e histéricas como son, amenazan con justo lo que el país no necesita ahora: una huelga general. Que miedo me dan las histéricas.
Otra histérica, loca y con bigote de capa caída ( por cierto, que mala cara tiene últimamente esta locaza ). Nos alecciona desde su púlpito de la FAES bramando que la culpa de todo, además de ZetaParo, la tiene la inmoralidad del capital, y que el cristianismo histérico es la salvación (además de El mismo, claro). Jim Carrey/Bruce Almighty en versión vallisoletana cutre, charcuta y asilvestrado, por mucha corbata Hermès que luzca, y que esté casado con pija-de-bragas-de-seda.
Histerias transocéanas. Una loca histérica, de nombre bíblico evocador de gestas, más de misa que Rouco, me revoluciona el corral, me monta una histérica “Fiesta del Té”, y crucifican a un negro que ha tenido la negra osadía de usurpar el sacro poder histérico yanqui. Y lo acusan hasta de haber parido a Zapatero ( eso sí es grave ). Y en su histeria loca remueven cielo y tierra para que la Verdad reluzca en la América de los anglos. La muy histérica, pija como una Carmen Lomana con acento, ajena a la realidad del mundo, pretende devolver la tierra al oscurantismo histérico y demagogo. Pobres locos neocon, son demasiado sociatas para ella. Me la imagino, en su hipócrita histeria, luciendo sus prendas interiores de satén y embroidery ( ¡como añoro a Encajes Galler, mi mejor cliente, hasta la ‘histérica deslocalización’!), con sus castos amantes, con quienes cornifica a su histérico marido. Son así, histéricas, beatas, hipócritas, y racistas. Como un imán salafista, igual.
Locas ecopijas que quieren hincar el diente al partido que las pateará lejos de la poltrona, por un quítame allá esos millones, que un nada loco ni nada histérico robó. Pero locas nenazas como son, no consintieron que los dos responsables de la muerte de 5 tiarrones fueran procesados como es debido. Nenazas resentidas.
Histéricas resentidas y malhabladas, que las echan de mil empresas por inútiles, y braman a los vientos que el sistema es una mierda, que son todos unos locos inútiles, menos ellas, claro. Y así va el país. Y encima, te montan discursos proselitistas. Son unas histéricas sin razón ni corazón.
Estúpidas histéricas con barba espantosa y frenillo gallego, que se apoyan en su loca Robocop catalana (¿?) comiendo caracoles, y soltando histéricas arengas apoyando al insoportable levantino. Y que amenazan con repartir su histeria locaza por mi tierra, hasta que nos cansemos de ellos. Pero no les digas nada, que te montan otra mesa petitoria por toda la península, para que nos entrullen a los del nordeste. Locas, locas, locas.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s