Bienvenido Mr. Ratzinger, o no.

Me ha parecido un poco una versión ultramoderna y 2.0 de la genial y muy hispana película Bienvenido Mr. Marshall. Yo mismo me descubrí a mí mismo, mismamente, joder que pesado, soltando paridas medio histéricas medio coñistas, en Twitter anoche cuando el Santo Padrísimo de los Coj… llegaba a BCN.

 Según Nació Digital la asistencia ha sido menor de lo esperado. Para variar, han ido entre 1 y 1000 millones. Como el 10J, vamos.

Todos, a diestro y siniestro, esperando la visita de Joseph Ratzinger, unos para alabarlo, proclamar el Evaggelos urbi et orbe, y consagrar la Basílica mundial del-nunca-acabar (que vergüenza!); otros para denostarlo y aprovechar lo del Pisuerga por Valladolid para, amparados por el innombrable Saura, manifestar su tonto rechazo al Vaticano, su comandante en jefe, sus doctrinas y mandatos, y decir que aquí lo que mola es ser maricón o lesbiana, y que el preservativo es la panacea cósmica del universo del follador compulsivo, o fornicadora cornificante de maridos burlados. Y amén. Y todos, a diestro y siniestro, se quedan tan a gustito, como el marido de la Jurado, trompas perdidos, henchidos de gozo reivindicativo. Intereconómicos irredentos y proto-progres del más allá, parientes (cercanos) de E.T.

Que Ratzinger es el Jefe de Estado de un estado muy poderoso nadie lo duda. Que aúna voluntades sociales y religiosas de una enorme mayoría de los habitantes de este extraño planeta, tampoco. Que si rascamos un poco, solo un poco, como hace mi admirado Miquel Quintana  , y nos ponemos en plan auditor interno ISO 9001, como es un humilde servidor,  sale mierda para aburrir a las moscas, también. Pero ¿quién tira la primera piedra?.

Consagrar un edificio sensacional, pero que para vergüenza de catalanes, españoles y europeos lleva más tiempo construirlo que lo que tardó el más enorme edificio gestado en el Medioevo, está bien. España está muy necesitada de la paz espiritual que emana de las palabras vaticanas; en tiempos como los que corren, una guía moral es de agradecer; las cabras locas precisan valium a toneladas. Y la cabra hispana está que se sale últimamente.

Que los mandarines actuales de la cosa patria estén más por tolerar salafistas asesinos, como en Lleida o Cunit, es peligroso en grado sumo. Para ellos Al Andalus es algo folclórico; para los salafistas es objetivo a conquistar. Y en ello están. Y nuestra querida Pili Rahola pontificando día sí día no en La Vanguardia, a ver si alguien le hace caso, coño!. Y los socioprogres leoneses a lo suyo. La cosmovisión, que diría aquel otro tarado. Tal vez. No veo mal que Ratzinger se haya dado un garbeo, rápido, a modo de tour operador de Oh Europa!, y de repente pues se ponga a lo suyo: conecta el Ipod y suelta lo de: la familia, el aborto, el preservativo, el anticlericarismo, etc. Es su hoja de ruta. Y no hace daño a nadie. No a mí. Es la ventaja de ser agnóstico, gracias a Dios.

Salvo a los tontos cósmicos como Herrera, que entran al trapo con las tonterías de siempre. Es que son incapaces de estarse calladitos. Entran al trapo como toro bravo. Y se creen que representan a alguien. La saña anti-curas de los años 30, de la que hablaba Ratzinger, creen haberla heredado. Herreras, Puigcercoses, bobos a 100 que creen que lo moderno es cagarse en la Iglesia, su homofobia y sus manías persecutorias contra la mujer, y sus salidillos curitas golfos, que en vez de buscar señoras de buen ver a las cuales evangelizar a base de polvos salvajes en la rebotica, prefieren niños tiernos. Ay! La carne es débil, y un cura tiene mucha carne a tiro. Me gustaría a mí ver a los protoprogres de salón, como se alivian su entrepierna. Me los imagino jugando a la “Ale-Manita” viendo videos de Elsa Pataky. Hipócritas. Todos. Ellos, los primeros.

Que sí, que se ha montado un número demasiado circense con la visita del alemán con cara de mala leche (y que cara de mala leche tiene el tío!). Pero que no hay para tanto; que España es muy de misa, mal que pese a los “modernos” fabricantes de parados. Personalmente, y como decía mi encantadora excuñada: “Me la bufa un cantó”. Y si de paso nos ha servido para que cuatro australianos que ignoran qué es y dónde está la Sagrada Familia, se vengan a gastarse sus Aussie Dollars, pues divino, nunca mejor dicho.

Menos tensión, más humanismo, más trabajo, menos aparador de ideologías obsoletas, y más relajación. Y trabajo, por la comunidad, por el ciudadano, por el futuro, que entre buenos y malos, se nos lo están cargando. Y que Benedetto Il Papa di Polònia nos dé su Nihil Obstat. O no. Amén.

 

 

 

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Una respuesta a Bienvenido Mr. Ratzinger, o no.

  1. Observo que hi has deixat anar molta ironia, molta cafeïna i altres coses que devies portar en el pap. Ja va bé. De totes formes vull agrair unes paraules teves que m’han donat que pensar. I és quan et refereixes a mi. Realment t’honoren com a persona, com a ésser humà i com a crític actual. Gràcies i una abraçada que espero donar-te-la un dia en persona.

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