El silencio de los Corderos.

Queda una semana. Justo en una semana, a esta hora, las 20.20 habrá acabado la carrera frenética que calentó motores hace 4 años y puso la directa hace como un año, cuando ya todos sabíamos que el Tripartito estaba finiquitado, y voces en cuadrafónico clamaban por un adelanto electoral en una tierra que no se sostiene.

“¿Han dejado de chillar los corderos, Clarice?”. Cuando llegué a esa altura del libro de Thomas Harrys, por un instante pensé que lo escribió para mí. Los cerdos de Gandesa a veces aún resuenan, enturbiando el pensamiento y creando terrores nocturnos que si tuve de niño, a veces vuelven de adulto. Hopkins es un maestro, y cuando le vi espetar eso a la Foster en pantalla, los cerdos regresaban. Aquella granja infame, a menos de 500 metros de casa de mi abuela, aquellos veranos interminables con calor justiciero de la Terra Alta, que quemaba la piel de un rubito alejado de sus padres, que solo esperaba que apareciera un Seat 600 y lo sacara de allí. Cada maldito verano; cada año se repetía. Un día se acabó. Coleccionar balas de la batalla del Ebro, encontradas por mis tíos abuelos en la labranza, ya no era siquiera divertido. Pero los cerdos seguían ahí, chillando posesos en mi jovencísima cabeza.

Así veo a mi Catalunya hoy por hoy. Una inocente, esforzada tierra, rodeada de cerdos y corderos que siguen chillando, mientras ella busca una salida. Las encuestas la condenan a más de lo mismo, sea cual sea el color de la pancarta ganadora el domingo 28. Temo que los corderos seguirán chillando, que los cerdos seguirán en su fila demoníaca camino de un final anunciado. Coleccionando balas de batallas absurdas, de guerras por un poder inicuo, teledirigidas por el mayor inepto que ha dado la política española desde Fernando VII.

Discusiones de bar por un vídeo pretendidamente porno. Lo porno es muy subjetivo. Yo puedo verlo erótico y sugerente; tú puedes verlo soez y ofensivo. Insultos en público de quien debería derrochar educación y exquisitez. Contraataques a diario. Menosprecios a nuestra inteligencia con arengas embusteras, de partidos ultraespañoles, que odian mi tierra, y solo quieren un pedazo del cordero asado, una vez haya dejado de chillar; y de aperitivo, un 5 Jotas del cerdo gritón.

Esta noche, con Cuní de Master del Universo de La Teva, habrá lo que han dado en llamar Debat a Sis. No hace falta ni verlo, aunque lo haré. Será una proclama unitaria de “Una Catalunya Millor, amb Garantía de Progrés, aportando Solucions per la Crisi, amb una Esperança Verda, que nos hará Rebelarnos perquè som Gent Valenta”. Rubbish. Faltará alguien, la silencian, no tiene derechos, solo a pagar impuestos y tratar de abrirse paso, como Starling, en el marasmo sin fin, en la hoguera de las vanidades de un país que aún no se ha dado cuenta, que está en manos lejanas, y que sólo toneladas de sentido común, y contenedores de humildad podrán ayudar a salir de todo esto. Faltará ella, Nebrera. Los avergonzaría. La mayoría, por no decir solo uno, no sabría estar a su altura, quedarían en ridículo. Pero como cerdos gandesanos, como corderos americanos, seguirán chillando.

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