Afganistaña

Bien, aquí nos hemos dado ya de bruces con el flamante 2011, que entre otras maravillas, nos ha traído otra prohibición, perdón, ley, promovida por el inefable gobierno del PSOE. Lo malo no es eso, sino que la ley ha contado con el apoyo, o en su defecto con el no-desacuerdo, de numerosos grupos parlamentarios, que han demostrado tanta hipocresía como el mismísimo Zapatero y sus huestes de iletrados ministros/as.

Nos quejamos de los Talibanes perversos en países remotos, que los socialistas ni sabían por donde caían hace 10 años, y ahora tenemos soldados (en misión de paz, claro) enfrentándose al malvado Luzbel tenebroso que acogota al pueblo afgano. Cuando aquí, tenemos de facto una pseudo-dictadura o dictablanda de gentuza que pretende, y a la vista de las cosas está consiguiendo, tener absolutamente dominado a un pueblo durmiente que se traga todas y cada una de las estúpidas ocurrencias de estos mal llamados socialdemócratas, jaleados a veces por reyezuelos provincianos como los canarios, vascos de medio pelo, y algún catalán idiotizado con senyera reluciente.

No hay duda, y soy fumador, del daño que produce el tabaco. Tabaco que consumo en cantidades poco razonables, y por mor de ello, engroso cantidades ingentes de impuestos a un Estado sinvergüenza que se enriquece con mi no-salud. Y en proceso de dejarlo estamos, porque ya toca, porque llevo 30 años fumando, porque la salud lo agradece, porque estoy convencido. Pero no porque unos laicos nihilistas prohibicionistas de todo lo que no les satisface me lo impongan.

Su inutilidad y estulticia produce leyes sin sentido, en todos los ámbitos. Me prohíben todo, me obligan a todo. Esto es el Talibán occidental. Van de demócratas y son una banda de impostores y ladrones, que han hundido un país, por negar una crisis y no enfrentarla. Por no escuchar, porque están en posesión de la verdad absoluta. Son como los masones que querían (o quieren, vaya usted a saber) un gobierno en la sombra, un gobierno mundial que maneje los hilos. Hoy me suben una barbaridad los impuestos de tabaco, para mañana prohibirme fumar en todas partes, salvo en mi casa ( todo se andará ).

Promueven una ley del aborto que pone de los nervios a media España, y asombra a la otra media. Se sacan de la chistera una Ley Sinde que va en contra de todo y de todos, y que ignora supinamente la realidad de que internet ha cambiado el mundo. Pero ellos, como la freaky aquella: “No cambié, no cambié”. Van de modernos y son lo más arcaico sobre la capa de la tierra.

Pero tienen bailadores del agua a su alrededor. Ya les va bien. La Gran Mentira.

Combaten, es un decir, la injusticia allende las fronteras; pero imparten la suya de puertas adentro como auténticos talibanes. En Afganistaña, pronto, si alguien no pone remedio, lo que no esté prohibido, será obligatorio. Blade Runner, recordáis?. Pues eso.

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